Me metí de churro porque llegué tarde a clase… muy mal muy
mal, azotes. Bueno, me metieron, porque mis compañeros son buena gente. Mi
papel era la de una comentarista en un foro de debate político preelectoral… el
tema tenia juguillo. El programa se llama “ESTO GUAU” es un programa presentado
por Grabriel Espinoza, todo un profesional, tiene madera, le veo, y con Luna
Iglesias a los mandos, ella controla. Me lo pasé muy bien interviniendo a mi
antojo… creo que al presentador no le parecí correcta, y él sabe, porque con
ese tono de voz seductor todo el mundo
sabe que sabe, así que he de controlar mis impulsos, son esos cascos
gigantes que aíslan y estimulan.
Me mola. Bastante. Fue muy precipitado, tal vez, bajar a
grabar sin tener apenas el guión preparado, pero todo lo salvan un par de
guarradas en el dialogo, efectos de sonido y una buena sintonía de cabecera.
Nada, ni los efectos sonoros ni mi espontanea
ocurrencia, casi imposición, de colocar “Bajo el sol” de Melopea como
cabecera y cierre tuvieron éxito. Yo hacía el papel de presentadora, no dejaré el guión abajo por verguenza a evidenciar este talante deficiente que me corresponde, pero dejaré escrito que el tema del día eran los pelos de mis sobacos moras. Desde bien guacha siempre he tenido una tendencia a la espantajería y a la mamarrachez. Profe-radio-hombre (prometo encargarme de averiguar su nombre, seguro) hizo repaso del asunto “mesa-comandos”, muy astuto aunque él
mismo se encargaría del control de la mesa en nuestra puesta en escena, tal vez
nuestro técnico fuera un completo inutil como sería mi caso si estuviera en su lugar, no lo sé, yo estaba dentro de “la pecera”
inmersa en una hiperestimulación encefalocreativa que describiré ahora después de acabar
esta frase interminable por dios. Respira. Primeras impresiones: QUE DIVERTIDO, qué nervios ni qué tonterías, entrar a la cabina y pasar a otro mundo, me empezaron a pasar por la cabeza mil historias que
se podrían hacer en aquella sala, con esa mesa engereoglificada, un par de cascos y de micrófonos, ¡ay! no cabía en mí la excitación. Los cascos tocan tus orejas y eres el personaje que desees, EL QUE QUIERAS ¡la mentira a tu servicio y servidumbre! y mentir, método de invención, de creación, es el acto productor más repleto de posibilidades que conozco. Estimulante es la palabra concepto de ésta bajada al estudio.
Hubiera quedado tan imbécil y hortera ... <3
Es un grupo de mi tierruca cántabra que tuvo su éxito en las grans manzanas de los EEUU, aquí no.
No, no es cierto, si que aprendí
cosinas, tal vez fuera la excitación o el apabullamiento de la gente en
el cuadro de mandos, se me hizo la picha un lío. Me quedo con lo que es
físicamente un estudio de radio y lo complejo que es coordinar un equipo (de
personas y de máquinas) para que todo salga bien. Que si, que con algunos
comandos me quedé… No puedo decir más
porque de verás que fue como un zasca, todo en la cara, mucha información, poco
espacio, mucha gente. No lo he contado aún pero de lo que nos estuvo hablando
éste señor, nuevo profesor de radio, fue de la mesa de mandos con sus botones “pulsados”
y botones “deslizantes”, jajaja, ¡soy una paleta! Prometo concentrarme más la
próxima vez para quedarme con algún término
y aparentar habilidades motrices cerebrales que no existen.
Tres odas y un prr de pedo para los efectos sonoros que me enamoran y que voy a utilizar indiscriminadamente y sin precaución en MI programa de radio. Hurra por tan fantástico invento.